La Cenicienta (título original inglés: Cinderella) es
una película animada de 1950 basada en el cuento popular
del mismo nombre de Charles Perrault. La película fue
producida por Walt Disney, y dirigida por Clyde Geronimi,
Wilfred Jackson, y Hamilton Lusk.
Galardonada con el Premio especial del Festival
Internacional de Cine de Venecia 1951. El premio Oso de
Oro y el premio Grand Bronze Plate del Festival
Internacional de Cine de Berlín 1951; y El Premio Young
Artist Awards 1999 - Former Child Star Lifetime
Achievement Award (Lucille Bliss)
Curiosidades
Para encontrar la voz de Cenicienta en español (primera
versión) hacia 1950, se realizó un concurso en la XEW,
emisora de la actual Televisa en Ciudad de
México.
La película fue redoblada en 1997 a causa de la demanda
que puso Evangelina Elizondo por derechos de
regalías/royalties.
Cuando Cenicienta canta mientras limpia el suelo,
se pueden ver como tres burbujitas forman la cabeza de
Mickey Mouse y de Alan dándole un beso a Cenicienta.
Según Alan Alonso, uno de los directores de animación de
la película, se rodó aproximadamente un 90% de la
película en imagen real antes de ser animada.
En la escena en el que el príncipe persigue a Cenicienta
se puede ver que al príncipe lo bloquean varias
doncellas y una de ellas tiene el mismo peinado de Wendy
Darling de Peter Pan.
Al principio de la película, cuando Cenicienta canta y
antes de que sea interrumpida por el gran reloj,
mientras la ratoncita está sentada con sus hijos en la
esquina superior derecha se pueden ver fotografías de
sombras, es decir el perfil de una persona en sombra,
las mismas fotos que se muestran en los créditos de
Cenicienta 3
Fue la película preferida de Walt Disney
(Original 1950)
Cinderella
Trailer
Sinopsis:
Érase una vez una
hermosa y bondadosa
joven llamada
Cenicienta, a quien
su cruel madrastra y
sus dos hermanastras
obligaban a ocuparse
de las labores más
duras del palacio,
como si fuera la
última de las
criadas. Sucedió que
el hijo del Rey
celebró un gran
baile. Cenicienta
ayudó a sus egoístas
hermanastras a
vestirse y peinarse
para la fiesta.
Cuando se hubieron
marchado, la pobre
niña se echó a
llorar amargamente
porque también le
hubiera gustado ir
al baile del
Príncipe. Pero he
aquí que se le
apareció su hada
madrina, hizo una
carroza con una
calabaza, convirtió
seis ratoncitos en
otros tantos
caballos, una rata
en un grueso
cochero, y seis
lagartos en
elegantes lacayos.
Después tocó a
Cenicienta con su
varita mágica y sus
harapos se
convirtieron en
vestidos
resplandecientes, y
sus alpargatas en
preciosos zapatitos
de cristal. Pero le
advirtió que, al
filo de la
medianoche, todo
volvería a su
realidad. Cuando
llegó a la fiesta,
su radiante belleza
causó asombro y
admiración. El
Príncipe no se
apartó de ella ni un
solo instante. Poco
antes de la doce,
Cenicienta hizo una
graciosa reverencia
y se retiró. Al día
siguiente seguían
los festejos
principescos y todo
se repitió de igual
manera que la
víspera. Pero la
pobre Cenicienta,
tan feliz con su
Príncipe, casi
olvida que a las
doce terminaba el
hechizo. Cuando oyó
la primera campanada
de las doce, echó a
correr y, con las
prisas, perdió uno
de sus zapatos de
cristal...